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Análisis

macroeconómico

y sectorial

 

 

 

El método de análisis que utiliza GAiPI para valorar empresas, sectores económicos y unidades geográficas (zonas o países) es el denominado análisis fundamental.

 

El objetivo de este método es determinar si el valor de mercado que actualmente tiene una empresa es mayor o menor que un valor teórico que determinaremos analizando los distintos parámetros objetivos que la caracterizan. Así sabremos si la acción de la empresa está barata o cara. Lo mismo es aplicable a un conjunto de empresas de un mismo sector o país.

  

 

Lo primero que debe realizarse es un análisis macroeconómico. Se estudia la situación económica internacional, en especial las variables económicas que pueden afectar las cuentas de resultados de las empresas. Se realizan estimaciones sobre indicadores como el crecimiento del PIB, el déficit público, la inflación o los tipos de interés.

 

A continuación se estudian, con más profundidad, las variables económicas del país. Se realiza un análisis estructural, donde se estudian las variables que afectan al crecimiento económico (como los componentes del PIB o la evolución del consumo privado) y un análisis de conjetura, donde se estudian las variables que pueden afectar la economía del país a corto plazo (costos salariales, crédito interno, política fiscal y monetaria, o el mercado laboral).

 

 

El segundo análisis que debe realizarse es el sectorial. En ese caso se estudia la influencia de las distintas variables económicas en cada sector. El análisis se tiene que realizar no sólo en el marco nacional sino también comparándolo a nivel internacional, evaluando aspectos como la estructura de costes, la tecnología o el posicionamiento en el mercado.

 

El objetivo es valorar como afronta cada sector los diferentes ciclos económicos (crecimiento y recesión) para saber cuándo es el momento de invertir. Así, sectores como la alimentación o la construcción suelen presentar un mejor comportamiento en épocas de recesión, mientras que los sectores ligados al consumo, como el automovilístico, serán más atractivos a lo largo de un ciclo alcista, cuando haya la suficiente renta disponible para el consumo.